Jueves, Noviembre 6, 2014

SOY UN CENTRO DE PAZ.

Cuando pienso en la paz interna, visualizo el ojo de un huracán. Aun en la vorágine del caos y la confusión, su centro permanece imperturbable. Al acudir a la presencia pacífica de Dios en mí, experimento tranquilidad a pesar de las circunstancias externas.

La paz interna surge de mi fe, intención y enfoque. Tengo fe en Dios como mi fuente de paz interna. Mantengo la intención de ser afable en mis interacciones. Mis pensamientos y actitudes están centrados en la paz. Esta práctica me brinda una quietud interna que nada ni nadie puede perturbar. Soy la paz que se mantiene erguida y fuerte en una conciencia de Dios.

Y el sacerdote les respondió: “Vayan en paz. El Señor ve con buenos ojos el propósito de su viaje”.—Jueces 18:6