Jueves, Noviembre 19, 2015

PERDONO AL PERMANECER RECEPTIVO AL AMOR DE DIOS EN MÍ.

Las palabras o acciones de los demás pueden haberme herido tanto que tal vez justifique guardar rencor. Sin embargo, en mi corazón sé que al no perdonar sólo me hago daño a mí mismo.

Dios y yo trabajamos juntos para crear mi paz, y comienzo ese proceso dejando ir expectativas acerca del comportamiento de los demás. Sigo el ejemplo de Jesús, quien dijo que debíamos perdonar “setenta veces siete”, es decir, infinitamente.

Recuerdo que todos los seres humanos cometemos errores. Es fácil avanzar con amor y respeto cuando recuerdo que, en Verdad, somos seres espirituales pasando por una experiencia humana. Todos somos expresiones de Dios. Al tener esto presente, soy capaz de perdonar.

Así pues, hagan ustedes con los demás como quieran que los demás hagan con ustedes.—Mateo 7:12