Jueves, Marzo 12, 2015

BENDIGO MI CUERPO-TEMPLO.

Cada día tomo tiempo para bendecir mi cuerpo-templo y afirmar su fortaleza, salud, belleza y vitalidad. Aun cuando no me sienta bien, sé que mi cuerpo es un templo sagrado del Espíritu, con un patrón divino de bienestar.

Al despertar a la verdad de que mi cuerpo es sagrado, estoy consciente de los hábitos que deseo añadir o cambiar para apoyar mi salud. Tal vez quiera mejorar mi alimentación, actividades físicas o actitudes. Al discernir el camino correcto para mí, dejo ir aquello que no es para mi mayor bien. Acepto con gusto alimentos, actividades y actitudes que bendigan y sustenten mi cuerpo-templo según reclamo de corazón mi vitalidad.

Si todo tu cuerpo está lleno de luz, y no participa de la oscuridad, será todo luminoso, como cuando una lámpara te alumbra con su resplandor.—Lucas 11:36