Jueves, Julio 24, 2014

PERDONO, Y SOY PERDONADO.

Cuando un desacuerdo u otro conflicto ocurre, ¿quién es responsable por los sentimientos que quedan? Yo soy. Eso no significa que la otra parte no jugó un papel en lo ocurrido, pero mis sentimientos son mi responsabilidad.

Al dirigirme a mi interior, contemplo mi naturaleza divina y reconozco la divinidad de los demás. Perdono consciente y deliberadamente cualquier palabra, pensamiento o acción de mi parte que no reveló divinidad, y hago lo mismo por los demás.

En el momento en el que perdono, me vuelvo receptivo al poder de Dios. Ésta es la promesa de los sabios y una realidad espiritual que sigo cada día.