Jueves, Julio 16, 2015

VEO BELLEZA EN MÍ Y A MI ALREDEDOR.

La belleza natural resplandece en un día claro de verano. Veo la luz radiante de Dios en toda la naturaleza. La hierba fluye como un mar verde a través de jardines y parques. Las flores destellan colores tan radiantes como los de un espectáculo de fuegos artificiales. Los árboles se visten de hojas exuberantes y retoños tiernos. Dios está en el vuelo del petirrojo y el salto de una ardilla.

Cuando miro al mundo con ojos afables, veo cómo Dios se expresa en todo y por doquier. Existe belleza en toda la naturaleza y en cada persona. Está en la risa de un niño, en la mirada de un amigo y en la sonrisa de un extraño. Veo belleza en mí y a mi alrededor. Al reconocer la gloriosa creación de Dios, mi corazón se llena de amor y gratitud.

En la hermosura de la gloria de tu magnificencia y en tus hechos maravillosos meditaré.—Salmo 145:5