Jueves, Agosto 28, 2014

LA SERENIDAD ES MI ESTADO NATURAL.

En una mañana callada, cuando no hay viento, el lago en una montaña está sereno. La calma es el estado natural del agua, así como la paz es mi estado natural.

Si las condiciones del mundo externo me perturban, recuerdo que bajo los vientos de la ansiedad, existe un remanso de paz. Quizás no pueda aquietar la actividad de los demás, pero puedo acallar mis pensamientos. Reduzco el paso y hago una pausa meditativa. Inhalo y exhalo con la intención de sosegar mi estado mental. No niego la dificultad, pero trato de superarla con calma y serenidad.

Regreso a mi estado natural de quietud interna. La paz verdadera se encuentra en mí. Permito que dicha paz guíe mis palabras y acciones.