Jueves, Agosto 24, 2017

Consuelo
DIOS ES MI CONSUELO.

Si deseo liberarme de la ansiedad y la preocupación, determino desistir de todo pensamiento acerca de “lo que puede salir mal”. Aclaro mi mente, me dirijo a mi interior, a mi única fuente verdadera de todo consuelo y éxito. Descanso al abrigo de la Divina Presencia.

Si me siento nervioso, recibo alivio. La ansiedad acerca de lo que parezca perdido o inalcanzable se disipa. Nada puede interferir con la seguridad de mi Creador. Lo desconocido no puede perturbar la paz de mi alma. Recibo el enriquecimiento que me fortalece hasta lo más profundo de mi ser.

Estoy preparado para vivir plenamente hoy y cada nuevo día. La presencia de Dios está en mí y en todas partes para consolarme.

Dios mío, ¡tú eres mi Dios! Yo te buscaré de madrugada. Mi alma desfallece de sed por ti; mi ser entero te busca con ansias.—Salmo 63:1