Jueves 26 de febrero 2015

Reconozco la voluntad de Dios en mi vida.

Gracias a mi intuición, reconozco la voluntad de Dios en mi vida. Pregunto, espero  y  escucho. Dejo ir cualquier apego a respuestas o resultados específicos.
Permanezco apacible, receptivo y confiado.
Al estar abierto a la sabiduría divina, tengo acceso a un conocimiento que va más allá de mis recursos personales.
Desarrollo mi intuición con cada decisión que tomo. Si deseo que las cosas salgan a mi manera, puede que sienta ansiedad y frustración. Mas cuando me conecto conscientemente con el espíritu y sigo su voluntad, siento alivio. No existe situación que esté más allá de mi intuición. El silbo apacible le y delicado me guía hacia la paz.