Domingo, Octubre 12, 2014

DOY Y RECIBO CON FACILIDAD Y GRACIA.

Al estar en el fluir divino de la prosperidad, doy y recibo con facilidad y gracia. Nada puede hacer que retenga mis regalos, ya sean financieros, emocionales o de servicio. Cuando me siento guiado a dar, lo hago libremente. Siento el gozo de servir a los demás y de dar partiendo de un corazón generoso.

Igualmente importante para la experiencia de prosperidad es saber recibir con gracia. Cuando alguien me da un obsequio, una sonrisa, una mano de ayuda o sencillamente me escucha, estoy plenamente presente. Le doy mi atención completa y expreso gratitud genuina por su ofrenda. Practico el principio de circulación de la prosperidad. Al dar, recibo; y al recibir, doy. Soy bendecido.

Toda buena dádiva y todo don perfecto desciende de lo alto.—Santiago 1:17