Domingo, Mayo 8, 2016

DOY GRACIAS POR LA FORTALEZA MORADORA DEL AMOR MATERNAL.
Bendigo y doy gracias a las madres por doquier. Alabo su fortaleza y compromiso, y aplaudo su devoción incansable y desinteresada. ¡Siento asombro y admiración por todas las expresiones diversas, hermosas y sagradas de la maternidad!

Al reflexionar acerca de las madres, tomo un momento para reconocer que el espíritu glorioso del amor materno también mora en mí. Siento gratitud por mi capacidad de paciencia infinita y amor incondicional que apoya, protege, fortalece y sustenta a otros.

Las madres expresan el amor divino con su ternura y firmeza. La dedicación y entrega maternas enriquecen al mundo más allá de toda medida.

Pedimos que se fortalezcan con todo el glorioso poder de Dios para que tengan toda la constancia y la paciencia que necesitan.—Colosenses 1:11