Domingo, Julio 20, 2014

PARTICIPO GOZOSAMENTE EN EL DESARROLLO ORDENADO DEL BIEN.

El orden divino opera todo el tiempo. Es el proceso eterno y exquisito por medio del cual todas las cosas llegan a ser. Mi existencia misma es el resultado del movimiento agraciado de Dios.

Cada uno de nosotros es un participante esencial en la creación ordenada del Espíritu. Cada uno de nosotros tiene un papel que desempeñar en el proceso creativo —la manifestación dinámica y continua del bien infinito de Dios. Me entrego al orden divino al alinearme con el Espíritu.

Al orar y meditar con regularidad, abro intencionalmente mi vida para que sea un canal por medio del cual el orden, el amor y la luz de Dios irradian al mundo.