Domingo, Diciembre 14, 2014

MI NATURALEZA ES AMAR.

El amor de Dios fluye de mi corazón a los corazones de los demás. Cuando soy un conducto para el amor, reconozco la divinidad en todos. Honro sus vidas, y deseo sólo lo mejor para ellos.

Seguir la enseñanza de Jesús de amarnos los unos a los otros es fácil cuando se refiere a mis seres queridos. Sin embargo, también he de amar a quienes son diferentes a mí, y hasta a quienes me han ofendido. Amar como Jesús lo hizo significa aceptar a todas las personas como expresiones del Espíritu, sin importar sus acciones, decisiones o habilidades. Ellas son bienamadas de Dios.

El amor vive en mí. Fluye del Espíritu y lo comparto con los demás. Al amar, vivo plenamente. Amo porque mi naturaleza es amar.

Un mandamiento nuevo les doy: Que se amen unos a otros. Así como yo los he amado.—Juan 13:34